El año 2024 cerró con un debate político centrado casi exclusivamente en la reforma previsional. Más allá de no satisfacer a amplios sectores de la izquierda y centroizquierda, el aparente acuerdo alcanzado en torno a dicha reforma abre la posibilidad de nuevas discusiones en la agenda laboral del Gobierno.
Así, asumiendo que la reforma previsional pasa las instancias legislativas respectivas, es muy probable que la discusión laboral del último año de gobierno de Gabriel Boric gire en torno al proyecto de negociación colectiva por rama de actividad económica (“negociación multinivel”), anunciado varias veces durante 2024.
Esto hace suponer que este 2025 traerá consigo varios desafíos para el movimiento sindical. Estos desafíos están asociados tanto al contexto político-social del país como a dinámicas internas del propio sindicalismo nacional.
En relación con el contexto político-social, el país sigue estando atravesado por la confrontación entre las posturas políticas que han articulado el conflicto social en la última década y media (particularmente, entre aquellas posturas que pretenden desmantelar las instituciones pilares del régimen neoliberal en Chile y aquellas que defienden celosamente su continuidad). A pesar del carácter eminentemente político de este debate, el año 2024 fue un año de muy pocas movilizaciones sociales.